
En 2024 se formalizaron 8.406 contratos temporales de alquiler de vivienda en la ciudad de Barcelona, una cifra que representa el 2,68% del total de hogares disponibles en la capital catalana, que son 314.144. Así lo asegura un informe elaborado por la Cambra de la Propietat Urbana de Barcelona (CPUBCN) a partir de datos del INCASOL, el Departament d'Habitatge y el Ajuntament de Barcelona. Si se compara la cifra con el parque residencial completo (es decir, incluyendo la vivienda de propiedad), el porcentaje que representa el alquiler temporal cae hasta el 1,03%.
El estudio señala que la duración media de los contratos de temporada durante 2024 ha sido de 12,42 meses, de acuerdo con una muestra seleccionada de 1.400 contratos registrados por la CPUBCN. Desde la entidad remarcan que el alquiler de temporada "tiene unas funcionalidades concretas para la población flotante" y no es la raíz del problema de la vivienda, el cual radica "en un mercado de alquiler tensionado, con una oferta limitada y una demanda elevada", así como en "una regulación que desincentiva el alquiler estable".
Por otra parte, el informe también subraya que el saldo entre altas y bajas de contratos de vivienda de uso permanente ha sido positivo durante 2024: se han firmado un total de 32.905 contratos nuevos, mientras que se han dado de baja 30.179. Según la CPUBCN, esta cifra indica que "no es evidente" un traspaso de contratos de uso permanente a temporales, ya que el saldo debería ser negativo.
Después de estudiar todos los indicadores, desde la Cámara aseguran que los datos indican que no se están formalizando contratos temporales de forma irregular. De hecho, la asociación ha recordado que los contratos de temporada "son legales y están amparados por la Ley de Arrendamientos Urbanos para uso diferente del de vivienda residencial", además de no estar sujetos "a las limitaciones de renta impuestas a los alquileres permanentes".