
El periodista Antoni Bassas lo tiene claro: “La igualdad de género es más que una cuestión de justicia social, porque reducir la brecha de género puede tener importantes beneficios en términos de eficiencia económica para garantizar la sostenibilidad del sistema económico y social”. Lo ha recalcado durante su moderación en la mesa redonda La desigualdad de género: más allá del salario, celebrada este miércoles en el Palacio Macaya de la Fundación ”la Caixa”. En esta mesa redonda se ha debatido sobre las brechas de género en el mercado laboral, analizando las cifras actuales en nuestro país sobre salarios, tasa de ocupación, reducciones de jornada, presencia femenina en diferentes sectores y liderazgo, así como las tasas de natalidad, entre otros aspectos. Todo ello ha servido como primera gran puesta en escena antes del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo.
Todas ellas son cuestiones ampliamente conocidas por los asistentes a la reunión, entre los cuales se encontraba Carme Poveda, Directora del Observatorio Mujer, Empresa y Economía de la Cámara de Comercio de Barcelona. Así, la gran sorpresa ha sido con la afirmación de una de las ponentes de la mesa redonda, Judit Vall, profesora del Departamento de Economía de la Universidad de Barcelona (UB) e investigadora del Instituto de Economía de Barcelona (IEB): “A pesar de que las mujeres tenemos una esperanza de vida más larga, vivimos un 25% más de esos años en mala salud o con discapacidad en comparación con los hombres”.
Vall (UB): “A pesar de que las mujeres tenemos una esperanza de vida más larga, vivimos un 25% más de esos años en mala salud o con discapacidad en comparación con los hombres”
Vall ha analizado la desigualdad de género en la salud desde tres factores clave. En primer lugar, ha destacado la falta de datos desagregados por sexo en los estudios científicos. "Esta ausencia de datos dificulta la representación de las mujeres en los ensayos clínicos y complica la tarea de convencer a las entidades financiadoras de la investigación sobre la necesidad de invertir en la salud femenina. Como consecuencia, los tratamientos son menos eficaces para las mujeres”, ha explicado la economista. Además, un estudio realizado en Dinamarca durante 21 años, que analizó el diagnóstico de 700 enfermedades en hombres y mujeres, mostró que las mujeres son diagnosticadas con retraso. En el caso del cáncer, el diagnóstico se realiza una media de 2,5 años más tarde que en los hombres, y de 4,5 años más tarde en el caso de la diabetes.
Eliminar la desigualdad de salud para las mujeres elevaría el PIB global en un 1,7%

Después de un análisis poco favorable, tocaba hablar de números y ver el vaso medio lleno. “Según las últimas estimaciones, si logramos eliminar la desigualdad de salud para las mujeres, la economía mundial crecería en un trillón de dólares hasta 2040”, ha afirmado. “Esto supondría un aumento del PIB mundial del 1,7%. Además, el retorno de estas inversiones para reducir las desigualdades de salud entre mujeres es claramente positivo: por cada dólar invertido, obtendríamos tres dólares en ganancias económicas”, ha añadido.
Vall (UB): "Si logramos eliminar la desigualdad de salud para las mujeres, la economía mundial crecería en un trillón de dólares hasta 2040”
Desde su punto de vista, mejorar la salud de las mujeres durante la etapa laboral implicaría una mayor participación en el mercado de trabajo. Esto, a su vez, reduciría su dependencia de las ayudas del sistema de seguridad pública. Además, las mujeres tendrían menos bajas por enfermedad, serían más productivas y tendrían más oportunidades de promoción, accediendo a cargos más altos y a salarios más elevados. "Así, estos dos canales —una mayor participación en el mercado laboral y una productividad más alta que facilita promociones y salarios más altos— son los que explican este aumento del 1,7% del PIB mundial”, ha subrayado Vall.
Además de Vall, han presidido la mesa redonda La desigualdad de género: más allá del salario Libertad González, catedrática de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y profesora asociada de la Barcelona School of Economics (BSE), y Lídia Farré, científica titular del Instituto de Análisis Económico (IAE-CSIC) y profesora asociada de la Barcelona School of Economics (BSE).
Solo el 25% de las mujeres estudiantes eligen carreras STEM

Según Farré, otro obstáculo en el camino hacia la igualdad de género es la persistencia de unas normas sociales tradicionales que asignan a las mujeres el rol de cuidadoras principales, lo que explica por qué ellas invierten menos en sus carreras profesionales. Un 27% de los hombres a escala europea creen que las tareas domésticas no se deben repartir de manera equitativa. Solo el 50% considera que, si un hijo se pone enfermo, el padre también debería pedir un permiso para cuidarlo. “Estas normas sociales tradicionales continúan condicionando las decisiones de las mujeres, incluidas las educativas. Solo el 25% de los estudiantes en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) son mujeres, y estas serán los trabajos que el mercado laboral del futuro demandará y los mejor pagados”, añade.
En cuanto al problema de la presencia de las mujeres en el ámbito STEM, Farré ha sido breve y contundente: "Es cierto que las niñas tienen una ventaja comparativa en las asignaturas relacionadas con las letras, hecho que a menudo las lleva a elegir carreras no vinculadas con las ciencias. Quizás hay que empoderar a las chicas en el campo de las matemáticas para que crean en sus capacidades para hacer ciencia o dedicarse a los números”. Además, ha opinado: "Quizás les estamos haciendo elegir demasiado pronto, y estas son decisiones que a menudo son irreversibles. Retrasar esta toma de decisión podría ayudarnos a aumentar la representación de las mujeres en el ámbito STEM”.
Farré (IAE-CSIC): "Solo el 25% de los estudiantes en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) son mujeres”
Para concluir, Farré explica que un estudio en Estados Unidos estima que los cambios en la distribución ocupacional por género y raza pueden explicar entre el 20% y el 40% del crecimiento del PIB norteamericano entre 1960 y 2010. Esta cita ha servido para acercarnos al análisis de un problema tan relevante como la desigualdad de género más allá del salario. Un buen avance de cara al Día Internacional de la Mujer.