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El pasado 14 de julio, 23,9 millones de dispositivos se conectaron simultáneamente a una misma retransmisión de YouTube. España y Francia jugaban una semifinal del Mundial y, en Brasil, el partido se veía por CazéTV. Era el récord histórico de la plataforma. Ningún directo en YouTube había llegado nunca tan lejos.
Pero hay otro dato que me parece bastante más interesante que el récord. Durante buena parte del Mundial, más del 70% del tiempo de consumo de las retransmisiones de CazéTV en Brasil se produjo a través de televisores conectados.
Es decir, millones de brasileños no estaban mirando el Mundial en un móvil mientras esperaban el autobús. Estaban sentados en el sofá, delante del televisor del comedor. Solo que, en lugar de pulsar el cinco, el siete o el diez del mando, habían abierto YouTube.
Puede parecer un detalle. No lo es.
Durante décadas, para ser una gran televisión deportiva, había que conseguir una frecuencia, entrar en un operador, montar una plataforma de pago o negociar la distribución con medio país. CazéTV no tiene ningún número en el mando y este verano ha emitido gratis los 104 partidos de un Mundial.
Quizás para entender qué está pasando con los derechos deportivos tenemos que dejar de preguntarnos si YouTube sustituirá la televisión. La pregunta interesante es otra: ¿qué pasa cuando YouTube ya es la televisión?
Casimiro pone la cara. LiveMode pone la maquinaria
Decir que CazéTV es “el canal de YouTube de Casimiro” es un poco como decir que la Fórmula 1 es un grupo de veinte pilotos que conducen muy deprisa. Es cierto, pero nos dejamos casi todo el negocio fuera.
Casimiro Miguel es la cara, el lenguaje y buena parte de la conexión emocional del proyecto. Un comunicador capaz de explicar un partido importante sin adoptar los códigos clásicos de una retransmisión televisiva, mezclando fútbol, humor, reacciones y conversación con la audiencia. Esta proximidad es difícil de fabricar en un despacho.
El resto sí que tiene mucho de despacho.
LiveMode fue creada en 2017 por Edgar Diniz y Sergio Lopes, dos de los empresarios que habían estado detrás de Esporte Interativo, el canal deportivo brasileño que Turner compró en 2015. Por lo tanto, mucho antes de que CazéTV existiera, sus responsables ya negociaban con clubes, federaciones, plataformas y propietarios de derechos.
Mucho antes de que CazéTV existiera, sus responsables ya negociaban con clubes, federaciones, plataformas y propietarios de derechos
El Mundial de Qatar de 2022 lo aceleró todo. LiveMode había detectado la oportunidad que dejaban los derechos digitales del torneo en Brasil y construyó CazéTV alrededor de Casimiro pocas semanas antes de empezar la competición. Lo que podía parecer un experimento acabó convirtiéndose en un fenómeno de audiencia.
Cuatro años después, el experimento ya es una empresa.
Y también ha cambiado la propiedad. LiveMode tenía el 51% de CazéTV y la empresa de Casimiro, el 49% restante. A finales de 2025, LiveMode adquirió esta participación y pasó a controlar el 100% del canal. Casimiro, sin embargo, no ha salido del negocio: entró en la estructura accionarial superior del grupo y continúa siendo su principal cara pública.
Es una diferencia importante. CazéTV ya no es un creador con un canal que, casualmente, compra derechos. Es una pieza de un grupo que trabaja como agencia de derechos, como broadcaster y, también, como inversor en propiedad intelectual deportiva.
Y el capital también ha llegado.
General Atlantic y XP entraron en 2024 como inversores minoritarios de LiveMode. La empresa no hizo público ni el porcentaje ni el importe de la operación. LexLatin publicó que la inversión había sido de 439,92 millones de reales, unos 87 millones de dólares en aquel momento, pero es una cifra periodística que no ha sido confirmada oficialmente por los inversores.
Este 2026 ha llegado otro nombre difícil de ignorar: Cristiano Ronaldo. El portugués ha comprado una participación significativa de LiveModeTV, la nueva filial creada para expandir el modelo fuera de Brasil. No es, por lo tanto, una compra de CazéTV ni una entrada directa en su matriz brasileña. Es una apuesta por internacionalizar el concepto.
Cristiano Ronaldo ha comprado una participación significativa de LiveModeTV, la nueva filial creada para expandir el modelo fuera de Brasil
En Portugal ya han empezado. Después del Mundial, LiveModeTV ha acordado con DAZN ofrecer gratuitamente en YouTube un partido por jornada de la Champions y uno de la Premier League.
Esto ya empieza a parecerse menos a una curiosidad brasileña.
Gratis no quiere decir que nadie pague
Aquí aparece la pregunta inevitable. Si los derechos deportivos son cada vez más caros, ¿cómo puede funcionar una televisión que los compra y después deja entrar gratis al espectador?
Para empezar, porque la palabra gratis nos engaña.
El espectador no paga. Alguien más sí.
El Brasileirão es probablemente el ejemplo más claro. El acuerdo para emitir 38 partidos por temporada de los clubes de la Liga Forte União no lo compró CazéTV. Lo compró YouTube. Lo explicó públicamente uno de los socios de LiveMode: YouTube adquirió los derechos y escogió a CazéTV para hacer las retransmisiones.
YouTube adquirió los derechos de los 38 partidos del Brasileirão y escogió a CazéTV para hacer las retransmisiones
A partir de aquí, el negocio se parece bastante menos a monetizar vídeos con AdSense y bastante más a vender una Champions a las marcas y grandes medios.
Antes de que empezara aquella temporada, YouTube ya había vendido el 100% de los paquetes de patrocinio del Brasileirão. Casas Bahia, Claro, McDonald’s, PagBank, Stellantis, Unilever y otras marcas entraron con formatos que iban mucho más allá del anuncio automático que aparece antes de un vídeo: integraciones dentro del directo, contenido de marca, presencia en las redes de CazéTV, piezas específicas y activaciones comerciales.
Con el Mundial, la escala ha sido otra. CazéTV comercializó once grandes paquetes de patrocinio con un precio de tarifa de 185 millones de reales cada uno. Exame calculó que el proyecto podía generar alrededor de 2.000 millones de reales en ingresos comerciales. Naturalmente, multiplicar el precio de tarifa por el número de patrocinadores no equivale necesariamente a decir que esta sea la facturación final ni, aún menos, el beneficio. Pero sirve para entender las dimensiones del negocio.
Por primera vez, además, YouTube participó directamente con LiveMode en la negociación de estos patrocinios. Y aquí llegamos a la parte más interesante.
El precio que CazéTV y sus socios han pagado por los derechos digitales de los 104 partidos del Mundial 2026 no se ha hecho público. Por lo tanto, cualquier cifra exacta sería especular. Sí que hay, sin embargo, informaciones publicadas en Brasil que explican que YouTube aportó recursos económicos a la operación y que el acuerdo incluía una garantía mínima de ingresos para la FIFA, a cambio de compartir la monetización publicitaria.
Ni Google ni LiveMode han detallado públicamente cuánto puso YouTube.
Esto obliga a separar dos cosas. Una es una cifra que no conocemos. La otra, mucho más importante, es que el papel de YouTube ya no consiste necesariamente en dejar un servidor, poner anuncios y quedarse una comisión. En determinados derechos deportivos está entrando en el negocio. Y esto modifica bastante la fotografía.
El papel de YouTube ya no consiste necesariamente en dejar un servidor, poner anuncios y quedarse una comisión
No hay datos públicos que permitan saber qué porcentaje de los ingresos de CazéTV proviene del AdSense tradicional. Pero todo lo que rodea el proyecto apunta a que mirar solo esta línea sería no entender nada. LiveMode ingresa por publicidad y patrocinios, comercializa activaciones con marcas, negocia derechos, llega a acuerdos de distribución y tiene capacidad para sublicenciar determinados contenidos. CazéTV, de hecho, también se distribuye a través de Disney+ en Brasil.
El anuncio automático de quince segundos que vemos antes del partido existe. Pero probablemente es la parte menos interesante de todo el negocio.
YouTube también quiere el mando a distancia
¿Y por qué Google querría poner dinero aquí? Porque el deporte tiene algo que internet lleva años intentando reconstruir: la cita.
Podemos ver una serie esta noche o el domingo. Podemos escuchar un pódcast hoy o la semana que viene. Pero una semifinal del Mundial empieza a una hora concreta y millones de personas quieren verla al mismo tiempo. Esto genera audiencia simultánea, inventario publicitario prémium y, sobre todo, hábito.
El televisor es importante. Mucho.
El deporte tiene algo que internet lleva años intentando reconstruir: la cita
Cuando más del 70% del consumo de un Mundial en YouTube se produce en televisores conectados, la discusión entre “internet” y “televisión” empieza a quedar un poco anticuada. Nielsen calculó que YouTube alcanzó este julio un récord del 14,2% de todo el consumo televisivo en Estados Unidos.
Google hace tiempo que lo ha entendido.
El mejor ejemplo es la NFL. Desde 2023, YouTube distribuye en exclusiva en Estados Unidos NFL Sunday Ticket. El importe oficial no se publicó, pero The Wall Street Journal situó el acuerdo alrededor de los 2.000 millones de dólares anuales. Este dinero ya no es el de una plataforma que espera que alguien cuelgue un vídeo interesante. Es el de un operador audiovisual que considera que un derecho deportivo puede ayudarle a vender suscripciones, publicidad y horas de consumo.
Con CazéTV, además, Google ha encontrado algo que no tenía: un lenguaje propio.
Una retransmisión tradicional colgada en YouTube sigue siendo una retransmisión tradicional. CazéTV ha adaptado el producto al comportamiento de la plataforma. Hay reacciones, creadores, humor, clips que siguen circulando después del partido, conversaciones paralelas, redes sociales y marcas que pueden entrar en la narración sin limitarse a poner una valla publicitaria detrás de una portería. Es televisión, sí. Pero no parece que esté intentando ser televisión.
CazéTV ha adaptado el producto al comportamiento de la plataforma. Hay reacciones, creadores, humor, clips que siguen circulando después del partido y conversaciones paralelas
Y aquí es donde el modelo se vuelve peligroso para las televisiones de siempre.
La respuesta de Globo es significativa. En septiembre de 2025 lanzó Ge TV, un canal deportivo gratuito y digital disponible, entre otros lugares, en YouTube. Un año después, según datos de la misma Globo, ya llega mensualmente a 38 millones de personas solo en YouTube y supera los 20 millones de suscriptores.
Cuando el gran operador tradicional decide copiar parte del terreno de juego del recién llegado, normalmente es que el recién llegado ha dejado de ser anecdótico.
Regalar la entrada para vender algo después
CazéTV tampoco está sola. DAZN, que construyó buena parte de su identidad alrededor de la suscripción, hace tiempo que juega con el contenido gratuito. Cuando compró los derechos globales de la Champions femenina, durante las dos primeras temporadas ofreció gratis en YouTube los 61 partidos de la competición. En las dos siguientes redujo la oferta gratuita a diecinueve. La lógica era bastante transparente: primero había que crear público para el producto.
Con el Mundial de Clubes de 2025, DAZN fue aún más lejos. Ofreció gratuitamente los 63 partidos a escala mundial después de un acuerdo que el Financial Times situó cerca de los 1.000 millones de dólares. Lo combinó con publicidad, patrocinios, acuerdos de distribución y sublicencias a más de un centenar de operadores.
Gratis, otra vez, no era sinónimo de ausencia de negocio.
En España ya habíamos tenido una pequeña pista en 2021, cuando Kosmos compró los derechos de la Copa América, que no habían encontrado operador, e Ibai Llanos emitió todos los partidos gratis en Twitch. No era CazéTV, ni tenía la misma estructura empresarial, pero la idea ya estaba allí: un creador con una comunidad podía convertirse de repente en distribuidor de un gran evento deportivo.
En España ya habíamos tenido una pequeña pista en 2021, cuando Kosmos compró los derechos de la Copa América y Ibai Llanos emitió todos los partidos gratis en Twitch
La diferencia es que LiveMode ha convertido aquella posibilidad en una industria. Y no es nada fácil.
DAZN perdió 936 millones de dólares en 2024. Menos que los 1.400 millones del año anterior, pero suficiente para recordar que tener audiencia, tecnología y una montaña de derechos no garantiza necesariamente ganar dinero.
Eleven Sports aprendió una versión mucho más dolorosa en el Reino Unido. Entró en 2018 comprando derechos de LaLiga, Serie A y UFC con una propuesta eminentemente digital. Pero no consiguió una distribución lo suficientemente potente en Sky y BT, se quedó alrededor de los 50.000 abonados y, pocos meses después, empezó a devolver o abandonar derechos. Los derechos deportivos son un producto extraordinario cuando tienes distribución. Cuando no la tienes, pueden convertirse en un almacén carísimo lleno de partidos que nadie ve.
YouTube resuelve una parte enorme de este problema porque ya está instalado prácticamente en todas partes. En el móvil, en el ordenador y, cada vez más, en el televisor. Pero CazéTV tiene ingredientes que tampoco se pueden copiar en una tarde: Casimiro, una comunidad gigantesca construida antes de comprar los grandes derechos, la experiencia de LiveMode negociando con FIFA, federaciones y ligas, capital de General Atlantic y XP, el apoyo comercial de YouTube y un mercado brasileño absolutamente obsesionado con el fútbol.
Quizás este es el matiz más interesante de todos.
Durante años imaginamos que el futuro de los medios sería un creador con millones de seguidores que acabaría comprando competiciones deportivas. CazéTV demuestra algo un poco diferente. Para comprar un Mundial no basta con tener muchos suscriptores. Detrás siguen haciendo falta abogados, productores, comerciales, inversores, tecnología, relaciones institucionales y mucho dinero.
La televisión no ha desaparecido. Se ha desmontado y se ha vuelto a montar dentro de otra aplicación.
¿Y si CazéTV solo es la primera?
No necesariamente veremos cincuenta CazéTV comprando mundiales. Los grandes derechos seguirán costando cientos o miles de millones y este terreno seguirá reservado a muy poca gente. Pero el mercado deportivo está lleno de propiedades más pequeñas: ligas femeninas, categorías inferiores, deportes minoritarios, campeonatos nacionales, pruebas ciclistas, deportes de motor, tenis, pádel, combate, competiciones universitarias o derechos territoriales que muchas veces no encuentran una televisión dispuesta a pagar lo suficiente.
Es aquí donde el modelo puede multiplicarse.
Imaginemos un canal de ciclismo construido durante años alrededor de un periodista, un exciclista o una personalidad determinada. Tiene 800.000 suscriptores, una audiencia perfectamente identificada, patrocinadores del sector y millones de reproducciones mensuales. Hasta ahora, el negocio consistía en comentar el Tour. El siguiente paso podría ser comprar los derechos de una Vuelta a Suiza, de una carrera americana o de un paquete de pruebas que no tienen distribución en aquel territorio.
Lo mismo con el fútbol. O el baloncesto. O el pádel.
Una federación pequeña puede preferir cobrar un poco menos y aparecer delante de un millón de personas que cobrar un poco más para quedar escondida detrás de un muro de pago con 20.000 espectadores. Sobre todo si aquella audiencia es joven, comenta, comparte los vídeos y sigue consumiendo contenido durante toda la semana.
Aquí los creadores tienen algo que muchas televisiones no pueden comprar: comunidad. No un único “YouTube Sports”, al estilo de ESPN, sino decenas de pequeñas televisiones deportivas construidas alrededor de marcas personales.
La televisión deportiva del futuro quizás no tendrá plató propio, ni número en el mando, ni siquiera una aplicación. Quizás tendrá una cara conocida, una comunidad detrás y un botón rojo donde pone “En directo”. Y el día que esto deje de sorprendernos, probablemente habremos entendido que el cambio ya se había producido mucho antes.
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