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Las consecuencias del Día de la Liberación

Después de que los mercados se hayan sumergido en una guerra comercial, esta semana Trump ha anunciado nuevos aranceles

Donald Trump anuncia la batería de aranceles en todo el mundo | EP
Donald Trump anuncia la batería de aranceles en todo el mundo | EP
Niko Cuenca | VIA Empresa
Analista económico
04 de Abril de 2025

Y llegó el Liberation Day o, en castellano, Día de la Liberación. Desde que volvió a la Casa Blanca, Donald Trump ha insistido repetidamente en que era necesario revisar de arriba a abajo la política arancelaria. Ha reiterado que arancel es su palabra preferida y, además de decirla, el miércoles por la noche demostró que también le gusta ejecutar sus amenazas. Más allá de los aranceles del 25% en el sector de la automoción, que entraron en vigor ayer, sábado 5 de abril, también se introducirá un arancel universal del 10%. Aun así, en el caso de los principales socios comerciales de EE. UU., se han anunciado porcentajes más elevados que se harán efectivos a partir del miércoles que viene y que variarán según el país. Estos son, precisamente, los aranceles de reciprocidad, según la terminología de Trump. No se aplicarán a los productos que ya estén sujetos a otros aranceles, pero sí al resto.

 

En el caso de la Unión Europea, este arancel será del 20%. Con esto, así como con las medidas impuestas a la industria de la automoción, el acero y el aluminio, se quiere responder a los aranceles del 37% que se aplican a los productos norteamericanos importados a Europa. "Para que quede claro, las consecuencias serán enormes y la economía mundial sufrirá mucho", ha dicho Von der Leyen después del anuncio de las medidas por parte del presidente norteamericano. La UE ya está ultimando su respuesta a los aranceles del 25% que se impondrán al aluminio y el acero. Aun así, en las palabras de la presidenta de la Comisión Europea también se percibe preocupación: "Analizaremos muy de cerca las posibles consecuencias indirectas de los aranceles, ya que no podemos absorber todo el exceso de producción mundial ni aceptar dumping en nuestro mercado".

No obstante, la región que tendrá el arancel universal más alto no será Europa, sino China. Desde principios de año, los productos exportados desde China a EE. UU. están sujetos a un arancel del 20%, y el miércoles Trump anunció otro del 34%, elevando el total al 54%. China también ha anunciado contramedidas si Trump no rectifica, pero, de momento, el impacto ya se ha hecho notar en las bolsas asiáticas en la apertura del mercado: el índice Nikkei de Japón ha caído un 3%, mientras que la bolsa de Hong Kong ha registrado una bajada del 2%. Queda por ver cómo evolucionará la situación.

 

Cuando se trata de establecer aranceles, Trump tiene un referente: en su discurso de investidura elogió al presidente William McKinley, de finales del siglo XIX. En las primeras medidas que firmó después de tomar posesión del cargo, ya hizo un gesto a favor del expresidente, rebautizando el monte Denali, la montaña más alta de América del Norte, con el nombre de McKinley. El Parlamento de Alaska reclamaba desde 1975 que se restableciera el nombre original, Denali, cosa que Barack Obama hizo en 2015. McKinley aplicó una política proteccionista estricta, imponiendo aranceles muy elevados a los productos extranjeros. Pero este no es el único aspecto que Trump admira de él. Su mandato tuvo un claro sesgo imperialista: anexó Hawái, luchó contra España y logró el control de Filipinas y Puerto Rico. Teniendo en cuenta que Trump ya ha puesto el foco en Groenlandia y, indirectamente, en Panamá y Canadá, no es extraño que haya reivindicado a McKinley. Aún así, finalmente, tanto Canadá como México han quedado exentos de los aranceles de reciprocidad, a pesar de ser socios comerciales principales.

Preocupación en los mercados

Ya se sabía que Trump modificaría y aumentaría los aranceles. Pidió a su equipo de asesores que analizara detalladamente las posibles opciones y, mientras tanto, ha hecho varios anuncios, en algunos casos rectificando poco después (como en el caso de México y Canadá). Este comportamiento errático ha sumido a los mercados en un clima de incertidumbre, especialmente en EE. UU. Así, las bolsas europeas han castigado a Wall Street, registrando la diferencia más grande en 10 años. Durante el primer trimestre del año, el índice S&P 500 ha caído un 4,9%, mientras que el Euro Stoxx 50 ha obtenido un beneficio del 7,2%. En el caso del Nasdaq, la caída ha sido aún más pronunciada, del 10,79%. Esto contrasta fuertemente con el comportamiento de los mercados durante el primer mandato de Trump, cuando el S&P 500 ganó un 5,53%.

Las agencias financieras Moody's y JP Morgan han elevado al 40% la probabilidad de que EE. UU. entre en recesión esta semana

Además de los mercados, los principales expertos y analistas también se muestran pesimistas respecto a las consecuencias de las nuevas políticas de la Casa Blanca. Los indicadores económicos de las últimas semanas son preocupantes: la confianza de los consumidores ha caído en picado, el gasto se ha reducido y la inflación sigue siendo más alta de lo previsto. Según las principales casas de análisis, los temores a una guerra comercial y los recortes y despidos implementados por Elon Musk en la administración son las principales causas de esta incertidumbre. En este contexto, Moody's y JP Morgan han elevado al 40% la probabilidad de que EE. UU. entre en recesión esta misma semana, especialmente después de que Trump admitiera en las últimas semanas que podría haber una recesión.

La reciprocidad, en cuestión

Trump argumenta que quiere revertir el déficit comercial de EE. UU. mediante los aranceles, haciéndolo, según él, más justo, ya que considera que otros países se han aprovechado de EE. UU. En el año 2024, EE. UU. registró el déficit comercial más alto de su historia, de 1.212 billones de dólares, lo que podría explicar su decisión. No obstante, olvida que detrás de esta situación hay diversos factores, entre ellos, el hecho de que el dólar fuerte ha favorecido las importaciones y ha perjudicado las exportaciones durante años.

Los aranceles como herramienta política

Más allá del equilibrio comercial, Trump tiene claro que los aranceles son una herramienta política importante para alcanzar objetivos estratégicos. Canadá y México son ejemplos claros. Justo asumir el cargo, impuso un 25% de aranceles generales si no mejoraban el control fronterizo y el tráfico de fentanilo. En el caso de Ecuador, el presidente Daniel Noboa afirmó el miércoles que están tomando medidas contra el narcotráfico para evitar recibir aranceles.

Europa, por su parte, está preparando una respuesta contundente. Ursula von der Leyen ha asegurado que la UE responderá firmemente a la Casa Blanca y analizará las medidas en profundidad, dejando claro que "todas las opciones están sobre la mesa".

Christine Lagarde, presidenta del BCE, ha pedido que Europa dé pasos hacia su independencia, y el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, ha propuesto activar el mecanismo de defensa contra la coerción económica aprobado por la UE en 2023.

Queda por ver cuáles serán los próximos movimientos, pero tanto los mercados como las principales empresas han recibido con escepticismo la escalada arancelaria.