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Catalunya, el gran clúster mundial de la moto (desaparecido)

Si este clúster catalán era tan potente y estaba tan internacionalizado, ¿cómo puede ser que hoy en día no quede casi ni rastro?

El seis veces campeón del mundo, Adam Raga Sans | EP
El seis veces campeón del mundo, Adam Raga Sans | EP
Barcelona
28 de Febrero de 2025

Estos días el mundo del motor ha sido noticia por la retirada de uno de los grandes del trial, Adam Raga Sans (1982), campeón del mundo en seis ocasiones, dos al aire libre y cuatro en la modalidad indoor. A Raga se le conoce como el eterno subcampeón, porque a pesar de ser un fuera de serie, ha tenido la mala suerte de coincidir en el tiempo con el gran monstruo de este deporte, el pierense Toni Bou Mena (1986), que de momento lleva ganados ni más ni menos que treinta y seis mundiales de trial (dieciocho al aire libre y dieciocho indoor). 

 

Aparte de eso, en este país también es noticia recurrente el mundial de velocidad de motociclismo, donde desde hace muchos años vemos pilotos catalanes enfilados en los primeros lugares de las diversas categorías de la competición. Así sí, las monturas son indefectiblemente japonesas o italianas, con alguna excepción de Centroeuropa, de manera que quien más quien menos tiene interiorizado que las mejores marcas del mundo de la moto son enseñas como Yamaha, Honda, Suzuki, Ducati o Aprilia... pero hace algunas décadas este espacio lo ocupaban marcas del todo catalanas, producto de una industria que lideró el mundo y después se hundió precipitadamente, dejando como únicos rastros lo que hay en los museos del motor.

En este país también es noticia recurrente el mundial de velocidad de motociclismo, donde desde hace muchos años vemos pilotos catalanes enfilados en los primeros lugares de las diversas categorías de la competición.

En 1949, lo que había sido desde décadas antes un taller de reparación de bicicletas regentado por Simeón Rabassa (1901-1988) dio un salto adelante y comenzó la producción de motocicletas, que entonces requerían una tecnología mecánica al alcance de todos. Bajo el nombre de Derbi (Derivados de Bicicleta) fue ganando prestigio, de manera que años más tarde -ya con una marca consolidada- comenzó a competir en el Campeonato del Mundo de Motociclismo, lo que le daría éxito y fama internacional. Antes de acabar la década de los sesenta ya logró un primer título mundial (con Ángel Nieto montando una moto de 50 cc) y después vendrían muchos más (1970, 1971, 1972, 1986, 1987, 1988, 1989, 2008 y 2010) con pilotos como Jorge Martínez “Aspar”, Manuel “Champi” Herreros o el mismo Marc Márquez.

 

Durante la posguerra española, la familia osonenca Sanglas reinvirtió parte de la fortuna construida en el sector textil en la fabricación de motocicletas, en este caso de gran cubicaje, a diferencia de la mencionada Derbi que se había focalizado en máquinas más pequeñas. Un caso diferente es el de la familia Giró, que habían creado un aparato para proyecciones de cine llamado Orpheo Sincronic que les había proporcionado mucho dinero. En este caso se lanzaron a producir motocicletas, pero mantuvieron la marca, de manera que de sus talleres comenzaron a salir motos con la denominación Ossa (el mencionado Orpheo Sincronic, más el apellido correspondiente a una sociedad anónima). Probablemente, lo que más recuerda la mayoría de la gente es su acertado logotipo, un trébol verde de cuatro hojas. Uno de sus mercados principales a finales de los sesenta y los setenta fueron los Estados Unidos, prueba de la calidad de sus productos.

El apellido Permanyer remite fácilmente al cronista de la ciudad de Barcelona, Lluís Permanyer Lladós (1939), cuya familia era propietaria de Carbones Permanyer, una empresa de combustibles. Pero hay otros Permanyer, sus primos, que estuvieron directamente vinculados al mundo de la moto porque fueron los creadores de la mítica marca Montesa. En 1944, Pere Permanyer Puigjaner (1911-1987) creó la empresa, conjuntamente con Francisco Bultó Marqués (1912-1998), que provenía de la familia propietaria de Fábricas Marqués, una explotación textil de Vilanova y la Geltrú (Garraf). Entre ambos pusieron en funcionamiento el negocio, pero poco después también entraron en el accionariado los Milà (condes de Montseny). Dentro de esta familia había dos personajes clave en el desarrollo de la marca, el diseñador industrial Leopoldo Milà Sagnier (1921-2006) y su hermano, el arquitecto Alfonso Milà Sagnier (1924-2009). En 1958, cuando Montesa y su célebre logotipo de la M gótica ya eran parte de la cultura popular, surgieron algunas discrepancias entre los fundadores, hasta el punto que Francisco Bultó decidió abandonar el proyecto y emprender su propio camino, que como veremos, también fue muy exitoso.

Continuando con Montesa, hay que decir que los sesenta y setenta fueron tiempos de gloria, coincidiendo con el popular eslogan "Viva Montesa", que era bien visible en todas partes, especialmente en California, donde los pilotos locales Mike Griffits y Marland Whaley (1958-2019) competían con la marca catalana en las competiciones de trial. Decíamos que Paco Bultó también había tenido éxito en solitario, y es que él fue el creador de otra de las grandes marcas locales, la Bultaco, que también tenía un emblema muy característico: un puño cerrado con el pulgar levantado. En los sesenta y setenta su principal mercado fue también los Estados Unidos, donde al igual que Montesa contaban con un piloto californiano en su equipo de trial, Bernie Schreiber (1959).

Los sesenta y setenta fueron tiempos de gloria, coincidiendo con el popular eslogan "Viva Montesa".

Si este clúster catalán era tan potente y estaba tan internacionalizado, ¿cómo puede ser que hoy en día no quede casi ni rastro? La respuesta la encontramos en la tormenta perfecta que se comenzó a formar a finales de los setenta. La profunda crisis que sufrió la economía española durante la Transición, la conflictividad laboral del momento y la retirada progresiva de las barreras a la importación provocaron que estas empresas catalanas que parecían tener una gran solidez comenzaran a caer como fichas de dominó. Sanglas fue absorbida por su competidor japonés Yamaha (1981), que unos años después acabó eliminando la marca, Ossa entró en suspensión de pagos en 1978 y cuatro años más tarde acabó cerrando, después de que un intento de transformarla en cooperativa laboral no fructificase. En 2010, unos inversores volvieron a fabricar motocicletas bajo la marca Ossa, pero el proyecto duró pocos años. A finales del año pasado se anunció para este 2025 un nuevo renacimiento de Ossa, ahora dentro del segmento eléctrico. Por su parte, Bultaco vivió el trágico suceso de pasar de ser el líder del mercado estatal y segundo fabricante europeo, a tener que cerrar solo dos años después, en 1979. Pasadas las décadas, en 2015, volvió la producción de Bultaco, en este caso con la fabricación de un vehículo eléctrico híbrido (a medio camino entre bici y moto). La única firma catalana que superó holgadamente el salto de la década de los setenta a los ochenta con cierta comodidad fue Derbi, pero en 2001 acabó en manos de la italiana Piaggio, que en 2013 dio el golpe gracias a una marca tan histórica.