Abuelos a navegantes

21 de Marzo de 2015
Tarde o temprano tenía que haber una cabeza de turco para escarmentar a los bancos y paraísos fiscales. No era justo observar como se violaba la ley sobre tráficos financieros irregulares, aprovechamientos insólitos de oportunidades "canallas", usando la terminología ad hoc de la profesora Nicoletta Napoleoni. Durante tres primeros lustros del siglo XXI, las irregulares opciones del negocio financiero se han multiplicado, del mismo modo que los grupos mafiosos de la delincuencia organizada requieren vehículos idóneos para blanquear las ingentes sumas de dinero que recaudan y que, en conjunto, podrían igualar el montante del petróleo como negocio global.

En este caso: tráfico de armas, droga, sexo y trata de blancas, negocios de las mafias, depredaciones ilegales de gobernantes y políticos, o gestores de grandes empresas, o sencillamente de personas sin escrúpulos del capitalismo global que desbordan la legislación de los Estados y se lucren de las deficiencias del control supranacional. A mercados globales (aquí hay la trampa) no se corresponden legislaciones globales, ni regulaciones supranacionales suficientemente garantizadas. En consecuencia, ventajas para los pícaros y ladrones; y ambos abundan por todas partes.

El suceder en Andorra con la BPA y en España con el Banco de Madrid es sencillamente aclaratorio. Cada mañana el escándalo crece y en consecuencia también crecen las responsabilidades de los que han gestionado, "a su manera", depósitos e inversiones, sin atender al riesgo contaminante de determinadas operaciones supuestamente irregulares que en paralelo realizaban junto con otros que tendrían que ser realmente legales. Estos gestores bancarios han pensado con el daño colateral hacia a los clientes que actuaban de buena fe, y ahora se ven gravemente perjudicados o bajo sospecha? Tan sólo la liquidación del Banco de Madrid podría dejar sin cobertura a 500 clientes con cuentas superiores a 100.000 €, según ADICAE, que cubren el Fondo de Garantías de Depósitos. En este caso el hecho que los directivos pierdan sus depósitos me parece un castigo a su irresponsabilidad nada despreciable; "un escarmiento para los otros", teniendo en cuenta que la Ética exige al banquero ser un exquisito administrador de recursos ajenos, y en ningún momento actuar como si fuera su amo.

Con todo, esto de Andorra podría ser un correctivo, una lección de los Estados Unidos a las entidades bancarias de países menores. Habría tratado del mismo modo el Tesoro norteamericano en un banco chino? De momento, el mal ya está hecho, a pesar de que se han dado otros precedentes. Por ejemplo, la Comisión de prevención del blanqueo de capitales en España ya impuso el 2013 –último ejercicio con datos conocidos- ocho multas a entidades financieras por este motivo. A pesar de que el Ministerio de Economía no hace públicos los nombres de los bancos infractores, las multas subían a 5,25 millones de euros.

Este procedimiento está velat por la Ley General Tributaría y por la de Protección de Datos, razón por la cual se estaría estudiando la modificación de la Ley Tributaría para facilitar la publicación de la lista de morosos superiores a la cuantía de 1 millón de euros. Cantidades mínimas si las comparamos con los 1.196 millones de euros de multa USA al Commerzbank alemán, por ocultación de actividades dineràries entre el 2002 y el 2008.

Aun así, el Tesoro impuso al francés BNP una sanción de 6.500 millones. Toda una lista inacabable que los Estados Unidos ha acometido con implacable seriedad a los últimos años. Veamos: al HSBC, 1.682 millones el 2012; al JP Morgan, 184 millones el 2013; a ING, 548 millones el 2012; al Crédito Suisse se lo sancionó con 474 millones el 2009, y a RBS lo multaron con 442 al 2010. Si era conocido tan riguroso seguimiento de actividades irregulares a los grandes bancos, en qué ninguno entra una osadía como la de los gestores andorranos del BPA o del Banco de Madrid? El problema es la información y, a partir de la transparencia, la impunidad ha muerto. Como ejemplo este botón.