Pre-conciencia del conflicto

11 de Abril de 2015

Richard Nixon, presidente de los EE.UU., sufrió la humillación de tener que dimitir para evitar la impeachment del Congreso. Fue, sin duda, un gran presidente reordenando el escenario internacional: acabó con la guerra del Vietnam, abrió relaciones con China, aflonjà las tensiones de la guerra fría con la URRS, etc. Violó, pero, un principio moral axiomático a la política interior norteamericana: no se tenía que espiar a los rivales; y, lo hizo, en el caso Watergate. Fue una violación ilegal e inmoral de unos derechos que protege la Constitución y la cultura política norteamericana, hija del puritanismo anglosajón. (Algún parecido con el que pasa en España?)

Nixon, pero, publicó, pocos años después de su dimisión, un libro, La Tercera Guerra mundial, editado por Planeta. Lo presentó en un almuerzo en el hotel Princesa Sofía, y en aquella ocasión pude entrevistarlo por el Diario de Barcelona. Recuerdo sus ideas y la tesis del libro: la Tercera Guerra Mundial ha empezado (finales de los años 70) y su formato es radicalmente diferente del modelo clásico (de desgaste la de Ia Primera Guerra Mundial, de estrategia y tecnología, la Segunda). En esta ocasión -concluye- el terrorismo nihilista es la expresión directa, "de esta otra manera de hacer política" como justifica Clausewitz la guerra.

Terrorismo. Alguien duda hoy en día del desafío de terrorismo islámico? Alguien puede negar que esa no es otra manera de hacer política y de hacer la guerra? Su objetivo es imponer el dominio, y no en virtud de unas ideas contrastadas en buena pugna, sino implacablemente impuestas por la violencia como procedimiento. Puro Corán: si el infiel no se convierte, se tiene que someterlo. La muerte como medio de eliminación de quienes no piensan del mismo modo. No es esto una versión de la guerra nixoniana, como lo fueron las técnicas de la guerrilla" que inventaron a la guerra española contra Napoleón y que el General Cabrera practicó genialmente a la primera guerra Carlina? Que el lector saque su propia conclusión, sólo él tiene que valorar los argumentos y los paralelismos.

El que sucede en el África (Kènia o Nigeria), Siria y elIrak, a todo el Oriente Medio, Túnez o Libia se asemeja demasiado al modelo definido por Nixon. Y Europa, a pesar de los puntuales zarpazos de Al Qaeda o el Estado islámico, no parece ser consciente del alto riesgo, o de esta hipótesis. Obviamente, el escenario puesto crisis que se está perfilando en estos momentosnos propone una doble consideración entre nosotros: la de los valores y la económica.

En cuanto a la primera, tal vez nuestro sistema ya ha quebrado por incomparecencia del código de valores que levantó nuestra civilización europea, esencialmente cristiana, de una moral reguladora de las conductas a todos los órdenes, desde la educación, la familia, la sociedad, la responsabilidad, el trabajo, la solidaridad, etc. Soportaría, Europa, una revisión de idoneidad en el cumplimiento de este código si lo hicieron nuestros abuelos?

Las sociedades europeas tabla segunda Guerra Mundial han derivado hacia elutilitarismo radical, utilizando como medida moral el pragmatismo. Es decir, ni ética civil, ni moral religiosa. A este desbarajuste sólo puede seguir el caos actual y las respuestas nihilistas que buscan hundir el actual sistema socio cultural y económico. O bien se revelan los jóvenes o tenemos que combatir hasta la extirpación.

 

En el primer supuesto, las últimas encuestas manifiestan actitudes tan significativas como este 53,9% de juventud, de 18 a 25 años, que se declara indignada con la política y los políticos españoles. El 52,1% manifiestan desconfianza; el 42,7% impotencia y el 38,4%, preocupación. Al contrario, en la misma franja de edad, se estiman más la orden, el esfuerzo y el ahorro. Por lo tanto, del caos resurge un orden fundamentado en los valores tradicionales de nuestra cultura europea. Naturalmente, en cuanto a la segunda cuestión, no hay demasiadas dudas: la economía puesto crisis sufre un envejecimiento poblacional en Europa, que requiere cada vez más importación de mano de obra externa (de aquí viene el factor desestabilitzador del crecimiento vegetativo islámico que altera severamente nuestro código de valores); una mixtificació que cambiará los usos y maneras de la convivencia a las sociedades mixtas.

Alemania, y las últimas doctrinas del prestigioso politólogo Giovanni Sartori anuncian esa conclusión. De la mixtificació de valores convivencials surge el conflicto, consecuentemente la economía sufrirá frenadas y retenciones, del mismo modo que nuestro Estado del Bienestar perderá su vigor, o sencillamente se volverá insostenible, con todo aquello que puede significar de deterioro de los derechos adquiridos.

La economía, entonces, se verá afligida de profundas reestructuraciones, como por ejemplo la aplicación del derecho al trabajo, tan primario como el derecho a nacer, dado que el trabajo es la única manera de subsistir. Si los nacientes conflictos pueden alterar la vida económica, donde se apoyará a la convivencia, la paz y la orden? Pienso que –y es una hipótesis- elislamismo mira de implantar un nuevo orden mundial, intermediando, bien la violencia, bien las rentas del petróleo. Su ocupación del espacio de prestigio europeo (empresas, clubes de fútbol, patrocinios, etc.) es una herramienta táctica de este flujo de poder económico que años atrás se encontraba al petrodòlar, y hoy en día va muy allá.

La otra fórmula es la que malditamente ya conocemos: el terrorismo con una violencia sin precedentes, que amedrenta en los pueblos de Occidente, acobardándolos a la hora, sediento de un sistema de valores que los mantenga fuertes ante el peligro. Nuestro deterioro es ya estructural y endógeno. Quienes buscan una alternativa son, casi bien siempre, radicales y exógenos. Tienen nuestros gobernantes conciencia de este fenómeno?