
A pesar de que existe cierto consenso en que la situación social y laboral de la mujer ha mejorado en las últimas décadas, especialmente en el ámbito de la inclusión, también hay una cierta unanimidad en que aún queda mucho por hacer, sobre todo en los órganos de decisión empresarial. Es bajo este prisma donde se enmarca el propósito de Ap! Lleida, la asociación profesional de empresarias leridanas, formada por 145 mujeres. Este año, en el que la entidad celebra su 20º aniversario, es el momento de reflexionar sobre los retos pendientes con su actual presidenta, Laia Rogel. “Hace menos de 50 años, la mujer no podía tener una cuenta bancaria sin el permiso del marido y la presencia de hombres era mayoritaria en todas las esferas de la vida pública”. Ahora que nos encontramos lejos de esta visión, Rogel reivindica la necesidad de ampliar estas conquistas: ya no es suficiente que la mujer tenga visibilidad social, sino que debe estar en los lugares donde se toman decisiones empresariales. Todo ello, con el afán de captar la atención de las empresarias jóvenes.
Volviendo una vez más al pasado, Laia Rogel, la tercera presidenta de Ap! Lleida en dos décadas, antes lo fueron Sara Sampedro y Laura Sánchez, recuerda que si “las mujeres tenían una empresa o la dirigían, esta siempre era de un tamaño pequeño”. Por este motivo, se justifica la creación de la asociación: formar una entidad en la que las empresarias tuvieran voz y espacios de decisión. “Eran momentos en que la paridad ni existía ni se la esperaba”. Los pasos y las reivindicaciones actuales se centran en incrementar la presencia de las mujeres en las patronales y las organizaciones empresariales. “Se trata de trascender la gestión masculina de las empresas, ejemplificada en la figura del CEO”.
La dificultad aún es mayor en un entorno como la economía leridana, caracterizada por las empresas familiares, que representan más del 80%, y un peso importante del hombre en el sector agrario. “En Lleida, contamos con una casuística específica, en que las compañías pasaban del abuelo al padre y de este al hijo”. Rogel señala que “la generación actual es la que está escalando a los puestos de responsabilidad, donde las mujeres aportan un plus de inquietudes globales, a pesar del contexto familiar”. Este avance ha sido posible gracias a la formación, lo que ha facilitado los procesos de emprendimiento femenino.
La generación actual es la que está escalando a los puestos de responsabilidad, donde las mujeres aportan un plus de inquietudes globales, a pesar del contexto familiar
De cuidadora a referente
En relación con la incorporación de la mujer al mundo laboral, la presidenta de Ap! Lleida pide que las empresarias sean más audaces, que demuestren más valentía. “Aún arrastramos un cierto síndrome de la impostora y debemos conseguir ser más ambiciosas”. Además de aprender a convivir con el riesgo y la incertidumbre, conceptos vinculados a la gestión empresarial, Rogel insta a dejar atrás los estigmas asociados a la empresaria. “A consecuencia del rol tradicional de cuidadoras, tendemos a ser conservadoras, pero debemos ser capaces de pensar en grande ahora que ya disponemos de algunos referentes femeninos”.
Para llevar a cabo esta tarea, desde la asociación apuestan por generar acciones que refuercen la profesionalización del liderazgo femenino. Rogel alude a la necesidad que tienen las empresarias de mirarse en otras mujeres, por lo que resultan adecuados los espacios de encuentro y las sinergias o las mentorías. Uno de los retos con los que aún se enfrentan desde Ap! Lleida es desenterrar la etiqueta de mujer empresaria. “Al final, somos empresarias, igual que a los emprendedores masculinos no se les llama hombres empresarios”.
Laia Rogel, presidenta de Ap! Lleida: “Al final, solo somos empresarias, igual que a los emprendedores masculinos no se les llama hombres empresarios”
Como ejemplo de esta importancia del reconocimiento, la presidenta de la asociación precisa que resulta primordial que en los actos de entrega de premios que organiza la entidad pueda asistir la máxima representación institucional, no la concejala o responsable de la mujer de una determinada organización. “Lo contrario sería una falta de respeto”. Rogel indica que en los últimos años, el contexto político y la concienciación social sobre las reivindicaciones feministas han hecho que la percepción de la asociación y el reconocimiento de su trabajo haya mejorado.
Aprovechando este viento, la presidenta de Ap! Lleida matiza que “aún las empresarias tenemos que conquistar los lugares o las sillas donde se toman las decisiones”. Sin ir más lejos, habla del G-10, una entidad integrada por las Cámaras de Comercio de Lleida y Tàrrega, la Universidad de Lleida, la Generalitat, la Diputación, la Paeria, Pimec Lleida, Coell y los sindicatos UGT-Terres de Lleida y CCOO Lleida. Allí, solo está presente una mujer: la delegada del Gobierno de la Generalitat en Lleida, Núria Gil. Refiriéndose a las actividades de promoción económica, uno de los objetivos del G-10, Rogel puntualiza que “el género no debería afectar a la toma de decisiones”.
Mientras llega este equilibrio en los lugares de decisión empresarial, Rogel cree que las cuotas femeninas en las empresas son una opción temporal. Mientras tanto, considera que las empresarias deberían iniciar un camino de empoderamiento para conseguir capacidad de influencia. “Estar en los órganos de dirección por una simple cuota, no nos hace ningún bien”. Laia Rogel vive en primera persona los temas sobre los que reflexiona. Después de ser elegida, hace casi dos años, como la primera presidenta del Gremio de Publicidad, Comunicación y Marketing de Cataluña, reconoce que siente y ha sentido la presión de tener que demostrar su valía solo por el hecho de ser mujer y empresaria. Es otro de los espacios que aún se debe conquistar.